Reto mayúsculo el que tiene por delante el Valencia Basket en la presente temporada y que afronta con cambios importantes tanto dentro de su plantilla -cerrada ya salvo sorpresas de última hora en el mercado- como en su cuerpo técnico. El principal objetivo está muy claro, regresar a la Euroliga para volver a codearse semana a semana con la élite continental. Y para ello ahora mismo sólo hay una vía, la Eurocup. Una competición en la que los taronja son el equipo más laureado con cuatro entorchados -2003, 2010, 2014 y 2019- y en la que este curso parten como uno de los claros favoritos al título.

Para lograrlo se ha intentado conformar un ‘roster’ de garantías al que, para suplir las seis bajas respecto a la pasada campaña, se ha firmado a cuatro jugadores con experiencia contrastada no sólo en el baloncesto europeo, sino también en la Liga Endesa. Jugadores que llegan también avalados por su buen rendimiento y que, incluso en el caso de Víctor Claver, conocen perfectamente el club al que se van a incorporar. Y es que de eso se trataba precisamente con estos movimientos, de acelerar un proceso de adaptación en el que hasta los que continúan de la temporada anterior deberán familiarizarse con los métodos del nuevo técnico, Joan Peñarroya. Algo que siempre complica un poco más el inicio pero que no debería de constituir un handicap demasiado grande.

Así, el principal cambio lo encontramos en grupo de ‘cupos de formación’ donde la salida de tres internacionales de peso como Joan Sastre, Guillem Vives y Fernando San Emeterio deja un vacío difícil de llenar. Un hueco que será mitigado en parte con la incorporación del santanderino al cuerpo técnico, y en el que su papel de nexo con los jugadores será fundamental. La otra parte deberán llenarla las incorporaciones de Nenad Dimitrijevic y Xabier López-Arostegui, dos de los ‘cupos’ con mayor proyección del mercado y cuyo talento está fuera de toda duda pese a su juventud. El primero llega por Vives, y el segundo con la firme intención de hacer olvidar no sólo a Sastre, sino también a Vanja Marinkovic. Un jugador, ahora enrolado en las filas del Baskonia, todavía con mucho recorrido y que muchos piensan que no debería haber salido aún de la entidad valenciana. 

El mayor problema, no obstante, lo encontramos en la posición de ’tres’ dónde al margen de San Emeterio el Valencia Basket ha perdido a uno de sus grandes referentes, Nikola Kalinic. El serbio quería seguir jugando en la Euroliga y se ha comprometido con el Estrella Roja. Para suplirle, y reforzar el puesto de ‘cuatro’ cuando sea necesario ha llegado Víctor Claver, que en principio deberá repartirse los minutos con Josep Puerto.

El de Almussafes verá incrementado así su protagonismo dentro de un equipo en el que deberá demostrar que merece tener un rol más relevante. Por último, y dónde la mejoría parece más evidente es con la incorporación de Jasiel Rivero. A poco que el ala-pívot cubano siga rindiendo como hasta ahora a las órdenes de Peñarroya habrá superado con creces el decepcionante paso de Derrick Williams -seguirá en Euroliga con el Maccabi- por el club.