Este sábado empieza uno de los retos más importantes que se ha marcado el nuevo cuerpo técnico del Valencia CF para esta temporada: hacerse fuerte fuera de casa. Cuando José Bordalás llegó a Mestalla evaluó al equipo, su trayectoria y sus necesidades. El propósito está siendo, desde el primer día, construir un bloque muy competitivo, que juegue a gran intensidad e incremente su fortaleza defensiva. Entre sus prioridades también está encontrar una mayor regularidad a domicilio y no ser un equipo tan diferente según si es local o visitante.

En su presentación como nuevo entrenador blanquinegro, el alicantino puso especial énfasis en el binomio equipo-afición para hacer de su estadio un bastión inexpugnable en la lucha por los objetivos. A partir de ahí, mejorar los registros lejos de Mestalla es imperativo si el Valencia quiere realmente hacer una mejor temporada que la pasada como a través de sus capitanes ha ido manifestando desde que arrancó la pretemporada. La clasificación lo agradecerá.

Y es que el rendimiento como visitante ha sido el principal lastre del equipo en las últimas temporadas. En la 2020/21 con Javi García a la cabeza, el Valencia mostró dos caras radicalmente opuestas en casa y fuera de ella. De los 43 puntos que sumó en todo el torneo, 31 fueron en Mestalla (8V | 7E | 4D) marcando 34 goles y encajando 23, una diferencia de +11, unos números que lo colocaron como el séptimo mejor local (puestos de UEFA Conference League) y que a pesar de estar lejos de los tradicionales guarismos del club en su feudo, contrastan y mucho con los cosechados fuera de él. Con solamente 12 puntos (2V | 6E | 11D) acabó como el peor visitante de LaLiga empatado con el Huesca y sus 30 goles encajados por solamente 16 anotados dejaron un alarmante -14 en la diferencia de tantos.

La temporada anterior, con Albert Celades, la diferencia de rendimiento fue todavía más pronunciada. De los 53 puntos logrados, solamente 13 fueron lejos de la Avenida de Suecia. El equipo fue el cuarto mejor local (zona de Champions), pero a domicilio se quedó el 17º, a solo un punto de los puestos de descenso.

Con esto, la bicefalia competitiva del equipo según si tocaba jugar en Mestalla o fuera es un factor clave para analizar porqué se ha quedado en tierra de nadie en la clasificación de las últimas dos campañas. Ahora Bordalás está construyendo un equipo muy reconocible y con un ADN marcado que tiene que ser capaz de competir lejos de su zona de confort con plenas garantías y que no se haga pequeño ante la desventaja que supone actuar como visitante.

Granada, la ciudad de la Alhambra, será la primera a tomar dentro de este objetivo y es una piedra de toque importante, ya que los nazaríes también destacan por su fortaleza en Los Cármenes, hasta el punto de que casi dos tercios de los puntos que ha conseguido en las últimas dos temporadas los han logrado como locales (64 de 102). Ganar en un estadio así supondría una clara declaración de intenciones.