Las primeras jornadas de liga sirvieron para plasmar cuál era el 'once de gala' de José Bordalás en el Valencia CF. El técnico alicantino alineó a los mismos jugadores durante los cuatro primeros compromisos, a excepción del cambio obligado en la segunda jornada por la expulsión de Hugo Guillamón ante en Getafe. Uros Racic tuvo su oportunidad en Granada pero en cuanto el canterano volvió de su sanción, ocupó de nuevo su sitio en el once titular. Sin embargo, en las últimas semanas, el dichoso virus de las lesiones ha sacudido los planes de Bordalás. El primer síntoma llegó en Pamplona cuando Denis Cheryshev tuvo que abandonar el césped de El Sadar. Aquel día, Bordalás recurrió al recién llegado Hugo Duro, convirtiendo al ex del Getafe en su principal alternativa. 

En vísperas al último partido ante el Real Madrid, Hugo llegaba dejando serias dudas por unas dolencias en su rodilla que le habían hecho entrenar con un aparatoso vendaje. Sin embargo, el propio convencimiento del futbolista por llegar al partido y la baja a última hora del capitán Gayà, hicieron que el joven delantero se ganara un puesto en el once titular. La respuesta a la oportunidad no pudo ser mejor, pues suyo fue el gol que adelantó al Valencia. Más allá del tanto anotado, su sacrificio y entrega hicieron que Mestalla acabara orgulloso de su jugador. Hugo ya conocía a Bordalás, y se nota. Se ha adaptado muy rápido a las exigencias del míster. Ante el Sevilla esta tarde, y presumiblemente durante varios partidos más, Bordalás no podrá contar con cuatro de sus pilares fundamentales en este inicio de temporada (Gayà, Thierry, Soler y Cheryshev). Los jugadores que tengan la papeleta de suplir a los ausentes tendrán que ponerse el 'chip' de Hugo. No será tarea fácil. Los lesionados son prácticamente intocables en los planes del nuevo entrenador.