El RCD Mallorca, próximo rival del Valencia CF este sábado en Mestalla, ha sorprendido y de qué manera en este inicio de temporada y seguramente uno de los principales artífices del gran momento de forma sea el central argentino Franco Russo.

Pequeñas lesiones le han puesto trabas pero siempre que ha estado al cien por cien, Luis García le ha dado confianza absoluta incluso en el once titular. 

Sin embargo, para ganarse un sitio en la máxima categoría del fútbol español, ha tenido que superar una auténtica carrera de obstáculos desde bien joven.

Con apenas 20 años, comenzaba a irrumpir en el primer equipo del Nacional Atlético All Boys argentino, cuando se le presentó la oportunidad de cruzar el charco para probar suerte en España.

Su primera experiencia llegó de la mano del filial del Rayo Vallecano, aunque más pronto que tarde acabó torciéndose su estancia en la capital. Una rotura de cuádriceps en el primer amistoso con su nuevo club le dejó en el dique seco varios meses.

Aunque contaba contaba con la confianza del club, que le había prometido que le esperarían, la realidad fue que, una semana después, le pidieron que buscara nuevo equipo

Sin equipo, sin amigos y sin recursos

Esa era la nueva vida por la que Franco Russo había recorrido casi once mil kilómetros. Ante un primer atisbo de cambio en su vida, la mala fortuna volvió a volcarse sobre el zaguero.

Consiguió una prueba con el Lleida Esportiu de Segunda B, pero el director deportivo que tenía que ir a buscarlo al hotel donde se alojaba se olvidó de su cometido.

A través de un contacto acabó poniéndose la camiseta del humilde Tamarite, donde apenas cobraba 50 euros por semana. El futbolista admitió que iba a comprar comida con la calculadora en la mano.

La Ponferradina le dio la confianza en Segunda División. SD

El inicio de un final feliz

Desde su llegada a Tamarite no dejó de dar pasos de gigante, pasando por el filial del Espanyol o el Ontinyent. Tras encadenar buenas temporadas, recaló en Son Moix para formar plantilla de un recién ascendido a Segunda Mallorca.

Tras una cesión a la Ponferradina, primer club en una categoría profesional que le dio confianza absoluta, regresó a la isla y ahora está cumpliendo su sueño de jugar en Primera División