Gennaro Gattuso ya es una realidad. El Valencia logró zanjar la semana pasada el capítulo del nuevo entrenador. De ahora en adelante, el siguiente paso en la hoja de ruta es el de cerrar lo antes posible la incorporación del nuevo director deportivo.

La llegada de un ‘hombre de fichajes’ se antoja prioritaria en Mestalla. Mientras el resto de equipos ya están moviéndose por el mercado para cerrar sus refuerzos a partir del uno de julio, fecha en la que arranca el mercado de traspasos, al Valencia le restan 17 días para encontrar a esa figura que lleve la voz cantante en las negociaciones por los objetivos del mercado.

Hace pocos días, la lista de candidatos al puesto estaba formada por nombres que en las últimas horas han perdido mucha fuerza. Y lo han hecho porque Peter Lim, el propietario del Valencia CF, tiene muy claro quién quiere que sea el nuevo director deportivo del club. Leonardo, ex jugador del Valencia CF entre 1991 y 1993, y director deportivo del PSG hasta hace pocas semanas, es el principal favorito para recalar en la capital del Turia.

Se trata de un hombre con una dilatada experiencia peinando el mercado internacional. Ahora mismo se encuentra libre tras finalizar su vinculación con el PSG en lo que fue su segunda etapa en la capital francesa. Ya había debutado allí como director deportivo en el año 2011. Entre medias también cogió el mismo cargo en el Milan, aunque solo duró una temporada antes de regresar a París. Precisamente en su único año en el cuadro rossonero coincidió con Gennaro Gattuso.

Su buena relación con el valencianismo, forjada por su satisfactorio paso por Mestalla como futbolista hace tres décadas, y su gran relación con Peter Lim le sitúan indiscutiblemente en la pole.

Trabajo por hacer

Si Leonardo se acaba convirtiendo en el director deportivo de Valencia, cogerá las riendas de un equipo con mucho trabajo por hacer y muchos capítulos por cerrar. Principalmente el de las salidas, donde Carlos Soler y Guedes siguen ocupando la rampa de salida para salvar la economía del club. Y en segundo lugar, el reto mayúsculo de cubrir las necesidades que dejen las salidas con unas cuentas que están en números rojos.