El Gillette Stadium, terreno de juego que encumbró a Tom Brady como mejor quarterback de la historia del fútbol americano, disfruta ahora también con la pelota redonda y el juego de un virtuoso valenciano que lleva años disparando la pasión por el ‘soccer’ a escasos kilómetros de la ciudad de Boston. La historia de Carles Gil y la tierra de los Celtics y los Red Sox es la de una conquista mutua, al tiempo que el canterano valencianista ha ido ganándose a la afición norteamericana, también Massachusetts se ha colado en el corazón del futbolista, que ha deicidio echar raíces al otro lado del charco.

Hace menos de un mes llegó a casa de Gil el pequeño Marco. Nacido en Estados Unidos, el primogénito de Carles tardó solamente cuatro días en que su padre le dedicase un gol. Tenía muchas ganas de marcarlo y cuando pasada la hora de juego contra el Houston Dynamo el colegiado pitó penalti, su padre lo tuvo claro: lo pidió, lo marcó y bendijo a su hijo con la dedicatoria más importante de su carrera.

A pesar de que no está siendo el año más cómodo para el New England Revolution, ‘tocado’ tras caer en los playoffs por el título la temporada pasada contra New York City después de ser el mejor equipo de la fase regular y décimo primero en la clasificación, Gil ha vuelto a mostrar un nivel elevado. En 31 partidos jugados este curso ha firmado siete goles, repartido ocho asistencias y firmado datos tan reveladores como 3.6 pases clave (que generan ocasión de gol) por partido.

Este curso meterse en playoff es prácticamente imposible, pero la ambición de Gil y New England es volver a intentar luchar por ganar el campeonato norteamericano. El curso pasado arrasó en la Conferencia Este y caer en semifinales de conferencia fue un jarro de agua fría, pero Carles estuvo una temporada entera rindiendo a nivel ‘top’ y, de hecho, fue nombrado ‘MVP’ del año en la MLS tras marcar cuatro goles y dar catorce asistencias, repartiendo 4,9 pases clave por encuentro (un total de 98, líder en solitario e indiscutido de la MLS) y gobernando por completo el juego de su equipo.

Gil se siente cómodo dentro de la dinámica de juego de la MLS. En una entrevista a Superdeporte reflexionó que le parecía un campeonato dinámico, físico y en el que los partidos de ida y vuelta eran la tónica habitual. Dentro de ese contexto de partidos abiertos y generación de espacios ha encontrado su mejor versión, apareciendo entre líneas y causando estragos a espaldas de los centrocampistas rivales. Se puede ver su faceta más decisivo, capaz de aparecer por diferentes zonas y también de llegar al área con solvencia.

Todo ello le ha llevado a ser uno de los mejores jugadores de la liga, designado incluso mejor jugador en una de las ediciones, y con ello a recuperar una felicidad que se le evaporó, tal y como él mismo confesó, en sus últimos años en Europa y que necesitaba recuperar sintiéndose importante.

La familia crece (más)

En menos de un mes la ‘valencianización’ de Boston se ha disparado. El mismo camino que emprendió Carles buscando un reto diferente y que ha acabado por darle una estabilidad y una realización importantes lo ha tomado también su hermano Nacho. Formado en las categorías inferiores y después de dar un buen rendimiento en Segunda División, el pequeño de los Gil firmó este verano con New England Revolution para jugar junto a Carles.

Nacho llegó en verano con la liga ya empezada, se está aclimatando a la competición y se espera que la próxima temporada arranque su despegue en el fútbol norteamericano. Es la primera vez que los dos hermanos (29 y 27 años) juegan juntos en el fútbol profesional y Carles le hará de cicerone en una ciudad (viven en el mismo edificio) y una competición que ya ha hecho suyas.

Jugador franquicia 

Carles Gil es en New England Revolution lo que se conoce como ‘Designated Player’ o Jugador Franquicia, es decir, ocupa una de las tres plazas que tienen los equipos para saltarse el techo salarial. Desde su llegada ha sido designado por la entidad como el encargado de llevar la franquicia al siguiente nivel y lo cierto es que el crecimiento ha sido total.

Tal y como él explicaba, cada vez la afluencia al estadio es mayor (más de 20.000 espectadores de media) y eso tiene un mérito doble en el estado de Massachusetts, que forma parte de la región de Nueva Inglaterra, una de las que menos población hispana tiene y, por ende, también menos arraigo al fútbol como pueden tener en Atlanta, Miami o Los Angeles.

El rendimiento de New England Revolution y el desarrollo del propio campeonato, no obstante, están haciendo crecer el interés por el ‘soccer’. La ciudad que venera a Larry Bird por los Celtis, a Tom Brady por los Patriots o a David Ortiz por los Red Sox ya tiene un referente que asociar al fútbol y a sus ‘Revs’. Es valenciano y se llama Carles Gil.