18 de febrero de 2021
18.02.2021
Superdeporte
19 DE FEBRERO

El año pandémico del Valencia

Este viernes se cumplen 365 días desde el partido del coronavirus en San Siro; desde entonces el club también ha acelerado su caída de la elite

19.02.2021 | 01:07
El Valencia CF perdió 4-1 en la ida de los octavos de final de la Liga de Campeones ante la Atalanta

Este viernes, 19 de febrero, se cumple un año de la fatídica visita del Valencia CF a Milán para enfrentarse a la Atalanta en la ida de los octavos de final de la Champions League. Además de que con aquella derrota se inició la despedida paulatina de los blanquinegros de la elite del fútbol europeo, días después el coronavirus entró de golpe en la actualidad de los españoles con el partido de San Siro como uno de los principales focos de expansión.

Hoy en día, tras las comprobaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) en Wuhan, se extiende la idea de que la Covid-19 circulaba con anterioridad al contagio localizado en el mercado de la ciudad más poblada de la zona centro de China. No obstante, cuando el club y unos 2.500 aficionados valencianistas se desplazaron al norte de Italia, Bérgamo estaba a punto de convertirse a la luz del mundo en el epicentro del virus en Europa. Desde allí, unos 40.000 'tifosi' -el 33% de toda ciudad- se desplazaron para apoyar a la Atalanta en Milán, punto de encuentro de ambas aficiones.

A la llegada a Malpenza, a los valencianistas se les tomó la temperatura como consecuencia de los primeros casos del virus en Italia a principios de febrero importados de China. Pronto la curva crecería sin freno. A los dos días del partido se informó de 16 afectados en la Lombardía, a los que se sumaron 60 más en las siguientes 24 horas y los primeros fallecidos. El 24 de febrero la Conselleria de Sanitat de la Generalitat alertaba a quienes habían estado tanto en el partido como en la Feria Internacional del Calzado, desarrollada en Milán, que contactasen con el 112 si tenían síntomas: fiebre, tos y dificultad respiratoria. Tras el turista alemán de La Gomera de finales de enero, el primer contagiado registrado oficialmente en la península fue una semana después del partido Kike Mateu, periodista radiofónico presente en la cita de San Siro.


Los valencianistas en las gradas de San Siro. // José Manue López

Casi un mes más tarde, con la consciencia que ofrece el tiempo, el alcalde de Bérgamo catalogó el Atalanta-Valencia de «bomba biológica». «En ese momento no sabíamos lo que pasaba. Si el virus ya circulaba, los cuarenta mil aficionados que fueron al estadio se contagiaron. Muchos vieron el partido en grupos y hubo muchos contactos esa noche. El virus pasó de unos a otros. El partido no fue todo porque la chispa fue en el hospital Alzano Lombardo con un paciente con una pulmonía no reconocida y que contagió a pacientes, médicos y enfermeros», declaraba Giorgio Gori.

Según relató el fotógrafo José Manuel López, enviado de SUPER a Milán, el contacto entre las dos aficiones aún pudo haber sido más intenso, duradero y peligroso. Durante las primeras horas del día la 'Piazza del Duomo' estaba conquistada solo por el valencianismo. «El equipo italiano desplazó a sus seguidores la tarde del partido. La distancia de menos de una hora hace que sus 'tifosi' no necesitaran pasar el día en Milán». «Llega la hora del partido y desde mi habitación veo cómo va creciendo el movimiento en las calles, familias completas, grupos de amigos, gente de todas las edades esperan el encuentro haciendo uso de los camiones de comida rápida que no dan abasto».

El encuentro, como escribe López, transcurrió «con normalidad». «Nadie pone el foco de atención ni en la aglomeración de público, ni mucho menos en aquel lejano virus chino... Aquello vino después». Y le vino de lleno al Valencia CF, que entre los últimos partidos con público que jugó antes del Estado de Alarma estuvo también el de Mendizorrotza ante el Alavés del 6 de marzo. Vitoria y Madrid se convirtieron en los primeros núcleos del coronavirus en España. El club fue el primero de la Liga en comunicar la existencia de futbolistas contagiados. Ezequiel Garay, que no había viajado a ningún sitio por culpa de la lesión de rodilla, Mangala y Gayà. A mediados de marzo, el Valencia informaba de que el 35% de la plantilla había dado positivo en las pruebas PCR de detección de la Covid-19. La Liga ya estaba paralizada por razones sanitarias hasta el 12 de junio, cuando los de Mestalla la reanudaron ya sin la ayuda del público en el derbi contra el Levante (1-1).

Un año de caída sin precedentes

Desde la «bomba biológica» de San Siro el equipo, bajo la dirección de Albert Celades, solo jugó cuatro partidos más antes de que todo, incluido el fútbol, bajase el telón por culpa del virus. Frente a la Real Sociedad en San Sebastián (3-1), en casa con el Betis (2-1) -ese 29 de febrero fue la última vez hasta el momento que la afición ha podido acudir a Mestalla-, el de Vitoria (1-1) y la vuelta de octavos de Champions con la Atalanta (3-4) en un estadio de la Avenida de Suècia ya vacío, aunque con el recibimiento de unos 3.000 fans que desoyeron las recomendaciones sanitarias de distanciamiento social.

Se ha cumplido un año desde el 4-1 padecido en Milán con la Atalanta, 43 partidos de un tiempo también pandémico para el club propiedad de Peter Lim. Desde entonces hasta hoy el Valencia ha confirmado las graves consecuencias que se le avecinaban con las salidas de Marcelino y Alemany. Celades fue cesado y Voro entrenó al equipo en los últimos seis duelos de Liga en julio. Javi Gracia cogió el testigo sin haber podido enderezar el rumbo de una plantilla mermada.

En un año el Valencia solo ha ganado 11 de esos 43 partidos, diez victorias sin público en las gradas y, seis de ellas, en un Mestalla triste sin sus habitantes de siempre. En la Liga se traduce en unos números terroríficos: 39 puntos en 37 jornadas, es decir, de 111 posibles.

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