Hay niños que no se comportan como tales. Hay niños que juegan como ancianos. Hay niños, y Lamine Yamal es uno de ellos, que demuestran vivir felices, sonriendo en medio del caos, ajeno a la angustia. Ni tembló, a pesar de que transitó peligrosamente el Barça por la ladera de un volcán, deslizándose por esa lava que le quemaba. Pero él, un menor al que le falta dos años para poder conducir un coche, sobrevoló en medio del caos difundiendo un poderoso halo de luz para sostener al equipo. Y, por supuesto, a una institución con más de 100 años de historia

No gobernó el enloquecido partido el Barça. En la primera mitad. Ni en la segunda. Ni al inicio, con 10 minutos terribles donde el Villarreal se instaló en el área de Ter Stegen, tal si fuera a tomarse un helado en la soleada tarde de La Cerámica. Pero se topó con el meta alemán. Tampoco lo dominó con el 0-2, un ejercicio de contundencia ofensiva (dos remates a puerta, dos goles, cabezazo de Gavi tras delicadeza de Lamine Yamal y golpeo preciso de Frenkie de Jong). Ni pudo hacerlo después, derretido como estaba el Barça.

Muy débil atrás

Derretido atrás, víctima de una inestabilidad defensiva que le hacía sangrar por todos lados. Incapaz como fue de dominar futbolísticamente con esa cómoda ventaja, adquirida desde esa lección de eficacia. Era el desgobierno por bandera, a pesar de que la fórmula de los cuatro centrocampistas le debía garantizar el control. O, al menos, no el descontrol. Ter Stegen paraba todo lo que podía parar, excepto el cabezazo de Foyth, que saltó solo en la frontal del área pequeña, y el toque final de Sorloth, culminando una excelente jugada de ataque del Villarreal.

Excelente, pero ayudada por la pasividad azulgrana. Sorloth pasó para Gerard Moreno. Gerard Moreno rasgó a la zaga culé con un venenoso pase para Pedraza -¿había alguien esa banda derecha?-. Y Pedraza descubrió la gigantesca figura de Sorloth. O sea, pases y más pases aprovechando el desorden del equipo de Xavi, que se marchó enfadado al vestuario. Desde arriba, estaba el técnico ubicado en la parte alta de la tribuna del estadio, todo se ve mejor. Y los defectos se descubren con mayor crudeza. Del 0-2 al 2-2 y siendo Ter Stegen, todo hay que decirlo, el mejor jugador del Barça.

El agujero de la banda derecha

Hasta nueve remates concedió el equipo de Xavi en los primeros 45 minutos y cinco de ellos a portería. Ni jugando con dos centrocampistas casi en paralelo –Oriol Romeu y De Jong estaban en la misma línea- era garantía de calma alguna porque Pedraza fue un rayo en el flanco izquierdo aprovechando que Álex Baena flotaba huyendo de la banda, repitiendo el modelo que suele usar Xavi con Balde.

Y el Balde del Villarreal era Pedraza, a quien no detectó nadie durante la primera parte en que cada minuto sin Araujo es un drama. Es mucho más que una ausencia. El Barça pierde coraje, vigor y, sobre todo, fiabilidad. Es más débil que ayer. Y quien si sabe que mañana. En el descanso, Xavi solo modificó el eje dando entrada a Eric García por Christensen, quien volvió a ser sustituido aquejado de problemas físicos. Nada cambió en la segunda parte. ¿O sí? Pero para peor hasta que Lamine Yamal se rebeló.

Para peor porque se reencarnó Pedraza en la versión moderna del milanista Maldini sometiendo al Barcelona a una tunda descomunal, encajando tres goles en apenas 24 minutos. Del tranquilizador 0-2 al desastroso 3-2 porque el lateral zurdo del Villarreal se lo pasó bomba galopando a campo abierto, como en la acción del tercer tanto. Excelente pase de Jörgensen, el guardameta, para iniciar un contragolpe que pilló al Barça mirando el estridente color amarillo del estadio de La Cerámica, mientras el ‘Maldini’ de Setién corría feliz más de 50 metros antes de tener la pausa necesaria para aguardar la llegada de Álex Baena, cuyo derechazo burló la plástica pero estéril estirada de Ter Stegen.

Del pánico a una furiosa reacción

Y el Barça entró en pánico. Estaba noqueado. Aturdido. Entonces, apareció un niño. Apenas tiene 16 años y 45 días. Pero juega como un adulto, tal si llevara décadas jugando en Primera División. Tras el 3-2 pidió el balón, consciente de que era él o él. Y fue él. Pidió el balón, sacudió a sus compañeros el imberbe delantero con un derechazo que repelió el poste del Villarreal, ejerciendo de despertador para un equipo adormilado.

A partir de ahí, el equipo encontró un halo de esperanza para reaccionar desde la lona. Xavi cambió el ataque y Ferran premió esa decisión con el 3-3, pero todo pendía de Lamine Yamal, ese menor que tenía aspecto de abuelo porque su juego era cada vez más impactante en un equipo que andaba desorientado. Estaba el Villarreal preguntándose las causas del empate cuando ese chico agarró la pelota con una personalidad aplastante.

Un niño que es un diablo

Desde la derecha hasta el centro. Desde la banda hacia el interior, allí donde los espacios desaparecen y aparecen piernas rivales por todos lados. Él, en cambio, no se asustó. Sacó un zurdazo imponente –recuerden que su tiro al poste fue con la derecha- que el poste, caprichoso él, frustró aunque con la fortuna necesaria para que la pelota se marchara al encuentro de Lewandowski. De la nada. Perdón, de Lamine. 3-4. Suyo fue el triunfo. Suya fue la reacción. Pidió el balón y nadie se lo quitó. Una asistencia, dos tiros al palo, tres regates buenos, tres completados, 90% de acierto en el pase... Una verdadera locura.

La ficha del Villarreal-Barça (3-4)

Villarreal: Jörgensen (6), Foyth (7), Gabbia (6), Cuenca (5), Pedraza (8), Parejo (4), Terrats (6), Capoue (5), Gerard Moreno (4), Álex Baena (7) y Sorloth (8)

Entrenador: Quique Setién (6)

Cambios: Denis Suárez (5) por Capoue (m. 69); Comesaña (4) por Terrats (m. 69); Ilias (4) por Gerard Moreno (m 69); Morales (s.c.) por Álex Baena (m. 77); Brereton (s.c.) por Parejo (m. 86).

Barça: Ter Stegen (8), Sergi Roberto (4), Koundé ( 6), Christensen (4), Marcos Alonso (4), Oriol Romeu (5), De Jong (6), Lamine Yamal (8), Gündogan (6), Gavi (6) y Lewandowski (6).

Entrenador: Xavi Hernández (7)

Cambios: Eric García (5) por Christensen (m. 46); Ferran Torres (7) por Oriol Romeu (m. 63); Ansu Fati (5) por Lamine Yamal (m. 76); Fermín López (s.c.) por Gündogan (m. 86).

Goles: 0-1, Gavi (m. 12); 0-2, Frenkie de Jong (m. 15); 1-2, Foyth (m. 26); 2-2, Sorloth (m. 40); 3-2, Álex Baena (m. 50); 3-3, Ferran Torres (m. 68); 3-4, Lewandowski (m. 71);

Árbitro: Hernández Hernández (6), canario.

Tarjetas amarillas: Lamine Yamal (m. 42); Foyth (m. 45+6); Lewandowski (m. 45+6); Terrats (m. 57); Gabbia (m. 80); Eric García (m. 82);

Estadio: La Cerámica