Seis eliminatorias y siete partidos han tenido que superar Valencia CF y Real Betis para estar a noventa minutos de ganar la Copa del Rey en La Cartuja. Un camino que ha ido a caballo entre las rosas y las espinas para ambos conjuntos, pero que se ha llevado a cabo con ilusión, entereza y ambición por levantar un título. Pese a la longitud de la senda, el paso de los encuentros y las sensaciones fueron aumentando la esperanza de hacer una temporada 21/22 culminada con un título en sus vitrinas, después de un trayecto que empezaron en el mes de diciembre y cuya línea de meta es la Copa. No en vano, los de José Bordalás sueñan con hacer historia, y lo darán todo para que el título se convierta en la novena de su historia.

El Valencia dio pistoletazo de salida a su senda hacia La Cartuja en Utrillas. Una localidad de la provincia de Teruel que, además de ser conquistada con goles de Marcos André, Musah y Koba (0-3), cautivó el corazón de los valencianistas gracias a la gran acogida y apoyo posterior que brindó el pueblo a los de Bordalás. Después, Arenteiro, en segunda ronda, fue otro desplazamiento agradable para el Valencia, ya que se viralizó en redes sociales un vídeo de la plantilla gallega con una camiseta del cuadro de Mestalla de la temporada 2014-2015 que alzaron con alegría y con cánticos.

Pese a ello, los de José Bordalás solventaron el partido también por la vía rápida (1-3), y recibieron en la siguiente eliminatoria a un Cartagena que, pese a ser un equipo de inferior categoría, puso en dificultades al Valencia. Soler, de falta directa y superada la media hora de juego, puso a los suyos por delante, pero el empuje del combinado de LaLiga Smartbank hizo que Ortuño igualase la contienda. No en vano, una diana de Cheryshev, en el tiempo de descuento, impidió una hecatombe valencianista, ya que se vieron sometidos por su rival en más de una ocasión.

En octavos de final, el Atlético Baleares fue otro arduo rival, aunque el gol de Marcos André, prácticamente a los pocos segundos de que el colegiado señalase el pitido inicial, hizo que el encuentro fuera más llevadero y se gestionase con la tranquilidad suficiente como para acceder a cuartos (0-1). Casi tres años después de la última vez, el templo de Mestalla abrió sus puertas por primera vez desde que en 2019 los Parejo, Rodrigo, Soler, Marcelino y compañía presentasen ante su gente la octava Copa del Rey conquistada en el Benito Villamarín

El Cádiz pareció un rival asequible, aunque tocó sudar más de la cuenta para que el sueño de estar en La Cartuja fuese realidad. No obstante, Hugo Duro decantó la eliminatoria tras los goles de Guedes y Lucas Pérez (2-1), para volver a convertirse en héroe en el partido de ida de semifinales en San Mamés. El ‘19’ enmudeció el estadio del Athletic (1-1), después de que, media hora antes, enloqueciese con un cabezazo de Raúl García que superó a Mamardashvili. De hecho, el delantero empezó a dibujar la llegada del Valencia a la final de Sevilla, rematado por Guedes en el duelo de vuelta con un sensacional obús desde fuera del área. Un camino con subidas y bajadas que espera tocar su techo levantando la Copa.

El camino bético

Por su parte, el Betis ha tenido un camino también complicaciones. Viviendo un derbi entre medias y recibiendo un susto a las primeras de cambio frente al Talavera, pero haciéndose fuerte en su trayecto y siendo fiel al estilo de juego de Manuel Pellegrini. El 1 de diciembre empezó la senda en El Collao, batiendo cómodamente y sin dificultades al CFI Alicante (0-4). No obstante, el Talavera, en segunda ronda, fue capaz de poner contra las cuerdas a los verdiblancos en un partido que empezó con ventaja del cuadro manchego, remontó el Betis con tantos de Borja Iglesias y Joaquín y, a dos minutos del final, Christian Perales mandó a la prórroga un choque que estuvo a punto de irse a los penaltis, pero Lainez y Canales se encargaron de impedir más sobresaltos a partir del 115’ (2-4). 

Desde entonces, los andaluces vivieron eliminatorias emocionantes. Tras superar en dieciseisavos cómodamente al Valladolid (0-3), el Sevilla fue la siguiente piedra en un camino que quedó empañado por un episodio intolerable en el mundo del fútbol. En el Benito Villamarín, Fekir empató de manera soberbia la diana inicial del Papu Gómez. Con un lanzamiento envenenado desde la esquina que terminó en la escuadra para delirio de una grada que, injustificadamente, lanzó una barra de plástico que impactó en la cabeza de Joan Jordán. Ante dicha situación, Ricardo de Burgos Bengoetxea pospuso la eliminatoria al día siguiente, y a puerta vacía y a partir del minuto en el que el colegiado detuvo el partido, Sergio Canales decantó la balanza hacia sus intereses (2-1).

Los cuartos de final midieron al Betis contra otro hueso de roer como la Real Sociedad, pero el contundente triunfo en el Reale Arena (0-4) fue una declaración de intenciones de sus aspiraciones. Más asequible pareció el adversario que les tocó en semifinales: un Rayo Vallecano que ya empezó a experimentar síntomas de bajón, pero que puso en serias dificultades a los de Pellegrini. En Vallecas, un gol de Borja Iglesias y otro de William Carvalho contrarrestaron el gol de Álvaro García, pero la diana de Bebé en el encuentro de vuelta, a pocos minutos del final, presagió una prórroga que impidió Borja Iglesias en el descuento, para delirio de una afición que enloqueció con el tanto del ’9’.