Era un secreto a voces desde hace varias jornadas de liga pero, tras la derrota en Mestalla ante el Real Betis Balompié por cero goles a tres, las opciones de jugar competición europea la campaña que viene murieron definitivamente. Esta se trata de la tercera temporada consecutiva que el Valencia CF termina LaLiga en mitad de tabla, entre el noveno y el décimo tercer puesto. La ‘zona Meriton’ se ha convertido en una constante y, con el paso del tiempo, el riesgo de quedar atrapado en tierra de nadie es más grave. 

La primera consecuencia de este declive deportivo se traduce inmediatamente en lo económico. Los últimos tres años han sido una fotografía perfecta de la realidad que se vive en Mestalla. El Valencia ha pasado de contar con el cuarto valor de plantilla (según ‘Transfermarkt’) más alto de LaLiga en la temporada 2018/2019 a disponer del séptimo más alto en la presente temporada, muy lejos de los tres equipos que le han rebasado. 

En el año del centenario el Valencia alcanzó el ‘summum’ del proyecto Marcelino, combinando un cuarto puesto en la competición doméstica que daba acceso a jugar la Champions el próximo año con el histórico título de Copa del Rey conseguido en el Benito Villamarín ante el FC Barcelona de Leo Messi. Aquella temporada de éxitos indiscutibles estuvo respaldada por una plantilla de mucho nivel o, por lo menos, de nivel Valencia. Rodrigo, Gayà y Carlos Soler lideraban un equipo valorado, en su totalidad, en 513,4 millones de euros (siempre según ‘Transfermarkt’). Tres de los estandartes de aquel Valencia gozaban de un valor de 50 millones de euros cada uno. De cerca les seguían futbolistas muy bien valorados como Gonçalo Guedes (40 millones), Dani Parejo, Geoffrey Kondogbia y Santi Mina (30 millones cada uno), Ferran Torres (20 millones), Neto (18 millones), Coquelin (17,5 millones), Daniel Wass (14 millones) o Simone Zaza (10 millones). 

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A excepción de Soler, Gayà y Guedes, todos ellos han sido vendidos en los años posteriores y, la mayoría, muy por debajo del valor de mercado que tenían en ese momento. En el recuerdo de los valencianistas aún perduran las ruinosas ventas de Parejo y Coquelin al Villarreal o la de Ferran al Manchester City, todos ellas muy por debajo de su valor de mercado. 

Más allá de las ventas y la ausencia de fichajes que suplan esas bajas, también preocupa la pérdida de valor que han sufrido varios de los futbolistas que estaban llamados a ser importantes en el futuro del equipo. El primero de ellos el capitán José Luis Gayà, que ha perdido diez millones de euros de valor en tres años a pesar de haber madurado futbolísticamente. Los fracasos deportivos pesan mucho y ni siquiera un jugador como Gayà ha sido capaz de soportarlo. 

Otro de los casos más llamativos es el de Diakhaby, valorado en 20 millones durante sus primeras temporadas, y tan solo en siete millones y medio en la actualidad. Tampoco se salva Lato, que ha reducido su valor hasta los dos millones y medio, la mitad.

FUTURO POCO ESPERANZADOR

La realidad y lo más preocupante de todo es que estos tres años deshaciéndote de tus principales activos no han servido para que el club, a estas alturas, disfrute de una situación financiera boyante. Es más, todo lo contrario. El Valencia sigue viviendo con la necesidad de hacer caja cada verano y el mejor situado para hacer las maletas este año es Gonçalo Guedes, precisamente el jugador que más a aumentado su valor esta temporada. El portugués ha recuperado sus 40 millones de valor después de haber comenzado el curso 30. Llegó a tener un valor de 15 millones en el año 2021. Tras completar su mejor temporada con la camiseta del Valencia CF, una venta este verano dejaría en caja una cantidad necesaria en estos momentos.