El campo de Mestalla convoca toda su energía centenaria para otro hechizo. La temporada del Valencia se juega a una sola carta con la visita del Athletic Club, en los cuartos de final de la Copa del Rey. Es toda una final. Del torneo del KO penden las expectativas del equipo de Gennaro Gattuso, cada vez más inmerso en la lucha por no bajar a Segunda en LaLiga. En este tesitura la Copa lo es todo. Gloria y supervivencia, la última oportunidad. Mestalla espera poder evadirse de su presente incierto con un lleno hasta la bandera lograr un volantazo futbolístico y emocional a una temporada, y un proyecto, enfermos.

El partido empezará dos horas antes en la bulliciosa concentración en la Avenida de Suecia y se espera, que en ese mismo lugar, continúe la fiesta en caso de haber apeado del camino a los leones. Y reproducir las escenas vividas la temporada pasada cuando el Valencia selló ante el mismo rival el pase a la final de Copa. La historia indica que con el factor cancha a favor, los blanquinegros pueden sentirse siempre favoritos y vencer a cualquiera. Sin embargo, ese factor talismán se ha ido desdibujando esta temporada. En el santuario valencianista han salido airosos equipos como el Elche, Mallorca, Almería y Cádiz. A excepción del conjunto gaditano, el resto de equipos puntuaron en Mestalla después de ir por debajo en el marcador. Bloque joven e inexperto, el problema del Valencia no es solo la mandíbula frágil detectada por Gattuso cuando llega el primer contratiempo negativo, sino incluso la gestión de las inercias positivas. El oficio de dormir partidos y administrar las emociones favorables.

Aficionados valencianistas aguardan al equipo en la puerta de Mestalla JM López

En la parte positiva, el mejor fútbol del Valencia de Gattuso se ha jugado ante rivales de mayor entidad, ante los que la propuesta del entrenador calabrés se ha plasmado de forma más liberada. Las goleadas al Betis y al Celta, equipos que juegan y dejan jugar, con un teórico potencial equivalente al del Athletic, son un ejemplo. Ante el Barcelona y Atlético se rozó la victoria, cayendo por la mínima después de llegarles a tutear. Esas referencias son las más fiables para dibujar el partido previsible para esta noche. El debate está en el dibujo que vaya a plantear Gattuso. El propio entrenador dejaba caer ayer que, tras el frenazo que supuso el empate ante el Almería, en su pensamiento está la posibilidad, por honestidad y convicción, de volver al 4-3-3, el esquema en el que cree. La elección del sistema condicionará una alineación en la que son seguras las ausencias de Jaume Doménech, Nico González y Thierry Rendall, mientras que Justin Kluivert y Hugo Duro arrastran molestias físicas

Proyecto Valverde

Enfrente llega un Athletic Club con el sello de fiabilidad que siempre comporta la estabilidad del proyecto y la presencia de un entrenador como Ernesto Valverde. Sin embargo, después de la pausa mundialista, el equipo athlectizale ha entrado en una deriva de resultados adversos, con poco tino hacia el gol y que ha provocado una apuesta más conservadora por parte de Valverde. El ‘Txingurri’ ha optado por un planteamiento más defensivo, 1-4-2-3-1, en el que talentos como Oihan Sancet han menguado su protagonismo. De estar en la órbita de Liga de Campeones, a quedar fuera de posiciones europeas. El Athletic, con el que el Valencia ha librado duelos antológicos en la Copa, también llegará a Mestalla con la misión de reencontrarse con su esencia.