La sociedad valenciana se dividió en los años ochenta por la rehabilitación del teatro romano de Sagunto. Hoy parece una bobada, pero entonces te definía como ciudadano de bien o no, dependiendo de a quien le decías si te gustaba o no cómo había quedado. Hoy los hay dispuestos a dividir al valencianismo ante la posibilidad de que se reanuden las obras del estadio del Valencia CF. Ver para creer. Y alguno -o alguna- no es ni valencianista. No es admisible señalar un valencianista de a pie y decirle que no ama al Valencia porque cree que reanudar las obras del estadio es una buena noticia. Y no puede ser que eso venga desde los altavoces que llevan meses diciendo que si se caduca la ATE, el club entra en causa de disolución. ¡Caray, entonces si se reanudan las obras es porque el Valencia CF no ha entrado en causa de disolución! ¡Eso debe ser buena noticia por narices! Aspiro a vivir en una sociedad en la que sea compatible alegrarse de que se reanuden las obras del nuevo estadio con no querer a Meriton al frente del Valencia CF. ¡Acabar el estadio es bueno para el club y para la ciudad! La misma credibilidad me merece hoy Joan Ribó cuando dice que el anteproyecto que le ha presentado el Valencia CF por el pabellón de Benicalap se ajusta a lo que se pactó en su momento con el Ayuntamiento, que cuando exigía hace meses al Valencia que hiciera un gesto para reanudar las obras del nuevo Mestalla. No tengo porqué dudar de él ahora. Al contrario, salvo deshonrosa excepción que en pleno ataque de cuernos porque no se ha enterado de nada hasta se atreve a atentar contra la propiedad privada para seguir en el 'candelabro, los políticos valencianos han estado a la altura. Vuelvo a la frase de Ximo Puig cuando dijo que su frontera es la legalidad. No hay otra. Es más, les corresponde a los políticos y a las instituciones responder a la pregunta clave de todo esto. ¿El anteproyecto que presenta el Valencia CF para construir el pabellón de Benicalap vale como gesto? Son ellos quienes han de medir si el Valencia ahora sí ofrece garantías de que reanudará las obras del estadio. Para eso, entre otras cosas, los han elegido los ciudadanos. No opinen, digan si el proyecto es viable y tiene garantías. Y si es legal. Aporten soluciones donde hay problemas. Y por cuatro votos no conviertan en un problema que se esté intentando solucionar el problema del estadio.