Atufan a cinismo algunos que por sorpresa se han destapado como guardianes de las esencias y la tradición, víctimas una gran mayoría de su propia medicina. Pero la Superliga apesta. Al principio a podrido y ahora a muerto. A Florentino nadie lo salva ya del ridículo. Jamás se vio algo tan prepotente, y eso que el listón estaba alto. Sin embargo, lo del capitalismo salvaje no es nuevo. Tampoco lo es el resultado de esa forma de entender el fútbol, desde el distanciamiento de los aficionados al aumento de las desigualdades y el empobrecimiento del espectáculo. Así que está claro que no como quisiera el presidente del Real Madrid, un filántropo al que ningún club había pedido limosna, pero el modelo de negocio tiene que ser otro. Uno por el bien de todos, no solo del suyo. Mucho menos cuando lo que late detrás es el despilfarro como forma de vida, aunque vaya por delante que esa rendija sigue sin justificar la política de miseria con Meriton. En lo que respecta a nuestros equipos ha escocido ver al Valencia desclasado, sin la opción de plantarse ni en el radar de la nueva Champions. Y preocupan los perjuicios para Levante, Villarreal y Elche si fuesen ninguneados.

Después de lo lamentable y clandestina que ha sido la puesta en escena, las respuestas en contra de la ocurrencia han sido tan contundentes que el oligopolio ha empezado a morir al día de nacer. Pero eso es una cosa y otra la velocidad a la que se propagó el miedo entre los traicionados. En España, donde a diferencia de en Inglaterra solo se ha bajado el Atlético, los secesionistas se ausentarán mañana de la reunión de Tebas. Tres a los que como dice Fernando Roig, genio y figura, "no hay que expulsarlos de LaLiga porque ya se han ido ellos". La postura en común de los clubes es una batalla encarrilada. Un triunfo por K.O absolutamente crucial. Pero continuamos en el principio de una guerra que va a requerir de mucha munición.

Discutir la conveniencia de introducir cambios en el modelo del fútbol profesional y sus audiencias internacionales es del todo absurdo. Hay que hacerlos, además lo antes posible. La pandemia ha acelerado un proceso que se veía venir. Tal y como estaban las cosas, las distancias entre los pudientes y los modestos eran ya insalvables, por lo que al menos hay que celebrar que ahora eso sí que importe. Como cualquier industria que se precie, la del balón está abocada no a la extinción pero sí a un declive si no responde a los cambios en su entorno. Sin entrar en la ausencia de ética y estética de Florentino, al que ayer dedicaban cánticos de "Fuck Pérez", a su superplan se le ha caído rápido la careta. Pero el órdago es un toque de atención para ponerle las pilas.

La presión de los aficionados ingleses, con manifestaciones multitudinarias incluidas en Londres, ha puesto contra las cuerdas el megalómano proyecto liderado por Florentino Pérez, que coleccionó ayer muestras de rechazo de todos los frentes y las primeras renuncias. El duelo entre Chelsea y Brighton incluso se tuvo que retrasar por las protestas de los hinchas. "Fuck Pérez" fue uno d e los cánticos en alusión al presidente del Madrid. "Creado por los pobres, robado por los ricos" y "RIP Football 1863-2021" fueron otros mensajes de los manifestantes que bloquearon el paso del autocar 'blue'.