No soy capaz de decir quién me lo ha dicho o dónde lo he leído, pero la idea es tan buena que la hago mía. Lo del sábado, más que una manifestación, debería ser una marcha cívica. Como la del día en que el Valencia CF cumplió cien años y la afición anduvo desde Mestalla hasta el kilómetro cero del valencianismo sin más ánimo que decirle al mundo somos valencianistas y estamos orgullosos de serlo. Una marcha cívica para pedirle Peter Lim que venda sus acciones, o que respete al Valencia CF, o que respete al valencianismo, o que se implique en el club, o haga mejor equipo... Para lo que cada uno de los asistentes considere más necesario o urgente.

Lo que la pandemia no ha dejado que se diga en Mestalla se ha de decir el sábado. Como poco, la marcha cívica servirá para que el máximo accionista del Valencia CF se dé cuenta de que tiene un deber moral, es decir, que ser el máximo accionista de un club como el Valencia CF te obliga a respetar su historia, y su historia se resume en una frase como la voluntad de querer llegar.

Si gestionas el Valencia CF lo tienes que hacer pensando en que vas a ganar. Luego puede pasar que no ganes nada, pero has hecho lo que has podido pensando en el objetivo de ganar. El Valencia CF ha ganado poco en comparación con algunos clubes y mucho en comparación con muchos otros, pero vive en una espiral ruidosa y permanentemente histérica porque quiere ganar siempre. Y ese es el enésimo error de Meriton, pensar que en época de crisis mundial el valencianista va a acceder a que su equipo sea una comparsa incapaz de ganar dos partidos seguidos. Una crisis mundial no puede anular la manera de ser del valencianista de la calle. Y digo más, afortunadamente una crisis mundial no puede anular la manera de ser del valencianista de la calle. Y digo afortunadamente porque significa que pese a tantos pesares, la esencia sigue tan viva como siempre: queriendo llegar. Si Anil Murthy y Peter Lim pensaron que con una crisis mundial se podría justificar que el Valencia CF sea una banda, nos demuestran de nuevo vez que no conocen al valencianismo.

El presidente dijo ayer que le parece normal que en España la gente proteste cuando está enfadada o frustrada, que es una manera de decir que ya va entendiendo lo que en Singapur no se entiende por una simple pero profunda cuestión cultural: aquí no se puede mandar callar al aficionado aunque seas el máximo accionista. Si Lim no quiere vender, y me lo creo, pues que se ponga las pilas y haga un proyecto que esté acorde a la historia del Valencia CF. Si no está dispuesto a querer llegar, a dejar trabajar para hacer un buen equipo. Lo mejor que puede hacer es empezar a plantearse lo de vender.

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