Hay que contar con que Wass siga un par de días con molestias y que el dolor remita en el momento en el que el OM lo deje tirado porque no sube más su miserable oferta. Hasta entonces el marrón más oscuro lo tiene Bordalás, obligado a lidiar con un jugador que lleva todo el verano faltándole el respeto y al que el Valencia ha trasladado un mensaje contundente que no tuvieron anteriores rebeldes.

En otras condiciones el futuro del danés es cierto que estaría en la grada, sin duda lo que se merece, pero la realidad del mercado y del club no está para eso sino para traspasarlo por un precio razonable o que cumpla su contrato.

Control financiero

El caso de Wass es paradigmático de la soga al cuello que tienen todos los clubes con el fair-play. LaLiga se resiste a tomar medidas, el mercado no arranca y los nervios están ya a flor de piel. A plazo corto no hay visos de que Tebas, que tiene al Barcelona atacado por Messi, vaya a mirar para otro lado. Si hace algo parecido, tal y como considera la mayoría, será a última hora, lo que desatará un sprint final en el que puede ocurrir cualquier cosa tras un plazo en el que está quedando claro que las amortizaciones de los fichajes son inasumibles en las actuales circunstancias.

Por los buenos no hay nadie dispuesto a pagar lo que valen. Y por los demás, pues todavía menos. Tanto en el Valencia como en el Levante, dos ejemplos bien cercanos de tensión financiera, cunden los casos de descartes acomodados con nulo apetito por jugar y enrocados en hacer valer contratos que no volverán a firmar nunca.

Detallazos

Sombrero para el Valencia por haber invitado a la familia de El Genovés al palco. Y sombrero a la familia por haber atendido al club en un momento tan complicado para ellos. No estarán hoy aunque sí más adelante.