Esta semana ha empezado la segunda temporada de la ‘Superliga’ y no me he enterado. Hay tantas plataformas de contenido en ‘streaming’ que a veces me pierdo. Lo cierto es que las noches del martes y del miércoles he estado entretenido disfrutando de la Champions. Bueno, si me permiten que siga viendo el fútbol que yo quiero o queremos, no el que nos intentan imponer. Lo peor es que desde siempre continúan actuando como si fuera el G-20 o peor, más estilo despotismo ilustrado. A estas alturas no creo que nadie deba educar a nadie en según que gustos. Lo que me parece apasionante es la insistencia en crear la dichosa Superliga, justo cuando su homóloga y ejemplo en baloncesto empieza a caerse a pedazos.

Muchos se dieron cuenta de su error, otros enarbolan aún la bandera de salvadores de un fútbol en el que el dinero pesa mucho, pero sigue sin serlo todo. ¿O cómo pretendían fichar a Mbappé ¿Con cromos del coyote? ¡Si era la ruina! Vaya por delante que Ceferin y sus aliados no son tampoco la crème de la crème. Por lo menos en este nuevo intento el talante es otro y hasta medio respetan el mérito deportivo, eso sí, después de verse hasta a la UE en contra.

SÍ QUIERO 

Tres goles del Bayern a partir del 80’, el United levantando un 0-2, el Barça sufriendo con el Dinamo, el excitante Liv’pool - Atleti, la goleada del Ajax al Dortmund, el Sheriff asaltando el Bernabéu, el inicio del Brujas… ¿No es apasionante o lo que realmente quieren es evitarse los partidos en los que tienen que enfangarse? Liverpool- Atlético, Barcelona - Bayern, Madrid - Inter, Chelsea - Juventus, PSG - City… y solo van tres jornadas de la fase de grupos, pero no había duelos interesantes. La Champions necesita una vuelta, sí, pero no proyectando un fútbol para unos pocos.