Hay apuestas, razonables por cierto, a que el aval no llegará en tiempo y forma o en una cantidad que pueda considerarse suficiente. Es decir, una triquiñuela, otra más, que abocaría a una nueva historia interminable, esta vez en los juzgados. Se sabe que el riesgo está ahí y será el tiempo el que dirá, aunque el reloj está en marcha y no habrá que esperar mucho para comprobar dónde va a terminar el dinero. En un momento en el que no son ni uno ni dos los que en una situación similar a la del Valencia aspiran a bajar el porcentaje del 70 por ciento en infraestructuras de CVC a cambio de tesorería para pagar las nóminas, el foco hay que tenerlo puesto primero en las condiciones generales del acuerdo y después en las particulares de los préstamos club a club. La principal conclusión de la visita informativa de Tebas, no obstante, es que Lim tendrá que retomar las obras de Mestalla con los fondos de LaLiga Impulso porque no le queda otra. Las grúas volverán a su pesar. No escapa a nadie que el atractivo no se lo ha visto nunca y que si hubiese gestionado de otra manera ahora la situación sería bien distinta, incluido para su propio bien. La transformación del mausoleo en un campo de fútbol, moderno aunque de bajo coste y alejado de las ínfulas del cinco estrellas, será gracias por un lado al oportunísimo salvavidas de CVC y por el otro a la soga que entre el entorno y las instituciones se le ha colgado para que cumpla las leyes.

Ensayo general

Dos años después y en el exilio, la Agrupación de Peñas retomó las cenas pre-partido. El invitado fue Robert Fernández, uno que dijo ‘no’ a convertirse en director deportivo sin garantías y que como ex de peso dejó reflexiones interesantes, en su caso sin necesidad de afilar el machete, ni siquiera cuando le hicieron la pregunta de rigor sobre Soler y Gayà. Fue ahí y no en el Westin donde en realidad se la estaba jugando el Valencia, que como dijo Robert no va a desaparecer porque es muchísima la fuerza «que tiene detrás». Valencianistas que no dudaron en entonar esa sintonía del ‘Lim go home’ que, como el club, tampoco va a desaparecer.