Bordalás reconoció que llevaba enviando mensajes a Bryan Gil desde que empezaron los JJJOO en julio. Así se cocinan los fichajes. Y más en un club como el Valencia que no tiene el músculo económico de otros clubes. Lo mismo está pasando con Arambarri. Bordalás está trabajando en su incorporación hace un año.

Le llamó en verano, insistió en enero y no pierde la oportunidad de lanzarle flores cada vez que habla públicamente de él. También a Djené. «Les tengo un cariño especial. Son grandes profesionales y han crecido mucho. Me alegrará verles», dijo ayer. La ‘renoventa’ del uruguayo con reducción de la cláusula es toda una declaración de intenciones. Ayuda Bordalás y ayuda la Copa. Aseguran los capitalinos que Mbappé se convenció el miércoles de que su futuro está sí o sí en el Madrid.

Pues algo similar pasa aquí a menor escala. Hasta en época de vacas flacas el Valencia es capaz de llegar a finales. Esa grandeza del club atrae jugadores. Y esa confianza del entrenador, también.