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Superdeporte

Pablo Leiva

Castillejo y Lino

El colectivo es lo más importante y Gattuso necesita cuando antes una plantilla equilibrada. El malagueño y el brasileño son el espejo en el que fijarse en el mercado

Samuel Lino tuvo sus primeros minutos como valencianista frente al CD Castellón JM Lopez

Samuel Lino fue la mejor noticia en Castalia. En parte porque el brasileño mostró todo aquello que algunos jugadores se guardaron y otros no tienen. Desparpajo, desborde y ganas de generar un buen impacto. No es demasiado, pero algo es algo en este Valencia falto de calidad, de mordiente y hasta de ‘mala leche’. Su conexión con Gayà fue positiva y generó alguna que otra ocasión. También sus disparos desde lejos que, en condiciones normales, acaban en lo que acabaron ayer, sin un gol. Pero más allá de su acierto en el golpeo, la diferencia entre Lino y la unidad B que se vio en la primera parte es abismal. Recordó a cuando Samu Castillejo se ató las botas y saltó al césped en el ‘stage’ de Suiza, Austria y Alemania para demostrar en cuatro ratos que es titular indiscutible en este Valencia. Y eso que su impacto ha sido un poco como el efecto gaseosa. Ayer de hecho no hizo gran cosa, pero su fichaje es sin duda una buena noticia. Lino, Castillejo, Guedes y un ‘9’ en condiciones serían un ataque ‘apañado’. Pero en defensa y en la media hay muchas cosas que mejorar. 

El gol encajado es el mejor reflejo de todo lo que hace falta en el Valencia CF de Gattuso. Un jugador que aún no ha rendido como interior, o al menos no a un nivel notable, y que le toca jugar de pivote porque Guillamón no va a jugarlo todo. Racic no es un ‘6’ y es un debate que está superadísimo. El serbio tiende al fallo y es mucho mejor tener un par de futbolistas atrás para ‘corregirlos’ que jugársela y que pasen cosas como las de ayer, cuando Koné adelantó al Castellón gracias a un ‘caramelo’ del 8 valencianista. Culpable él, también Foulquier y Cömert porque la defensa da para ‘trilogía’ y la gestión de Meriton en el mercado. 

El contexto económico es el que es. No hay dinero y además los que pueden salir y dejarlo son determinantes. Tanto que su salida obligaría a firmar dos mínimo. A diez días para el inicio de la competición no parece la mejor noticia tener que estar a la espera de saber si el Brujas atacará finalmente por Maxi Gómez, si Marcos André tendrá ofertas sobre la mesa o si el dinero dará para mejorar en el lateral derecho -Foulquier en este estilo no vale- y un central.

En definitiva, el mercado será el juez  final del Valencia cuando llegue septiembre. Si aterriza Arthur, un central y no se pierden demasiados titulares, Gattuso tendrá armas para poder luchar por ‘algo’. Y el miedo es que yo al menos no me atrevo a decir qué es ese algo. Y eso que la historia del Valencia CF obliga como mínimo a nombrar la Europa League. Más allá incluso de objetivos, la derrota en Castalia puede ser una de esas buenas noticias. Meriton debe darse cuenta que con la unidad B no da para competir con ningún equipo de primera. El esfuerzo es obligatorio. 

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