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Juanma Romero

Seis puntos para el relanzamiento

El Ciutat ha de ser un reducto ante el Málaga y la Ponferradina

Calleja, ante Las Palmas. Francisco Calabuig

Expulsar la rabia y ver el vaso medio lleno. Así debe afrontar el Levante la doble cita que va a tener en el Ciutat al Málaga y Ponferradina. Dos finales muy crueles ante Las Palmas y Lugo han privado de cuatro puntos que ahora mismo harían que el equipo estuviera segundo, en puestos de ascenso directo y pisando los talones al Alavés. En cualquier caso hay que ser pragmático, dejar atrás lo que hubiera podido ser y no fue, y centrarse en lo que viene que puede parecer fácil por lo clasificatorio pero que a buen seguro habrá que pelear al máximo.

Y es que tanto andaluces como leoneses llegan a Orriols con el agua al cuello y en una zona roja de extremo peligro. El Málaga, contendiente el domingo, se presenta como penúltimo en la tabla aunque en una línea ascendente en las que ha frenado la vorágine de derrotas durante tres jornadas consecutivas. En el aspecto sentimental volverán al feudo granota Manolo Gaspar y Manolo Reina. El primero, en calidad de Director Deportivo. Gaspar fue testigo directo de uno de los episodios más oscuros en la historia del club con una situación económica que ahogó a la entidad y que llevó al equipo al descenso de categoría. Fueron años en los que entre otros estaban futbolistas que seguro muchos seguidores recordarán como Riga, Riganó, Tommasi, Descarga o Rubiales…sí, el mismo. Reina tuvo un paso más efímero y tras asentarse estos últimos años en Mallorca ha vuelto a sus orígenes. Al margen de estos sentimentalismos no puedo olvidar a futbolistas como Bustinza, que en su día estuvo a punto de caramelo de fichar, o de Fran Villalba, vinculado al Levante en el pasado mercado estival. Con todo esto, estoy convencido que el choque resultara complejo, áspero y cerrado. El cuadro de Calleja, tendrá que cocinar bien su plan, sabiendo lo mucho que complican la vida los rivales jornada tras jornada tanto en sus propias carnes como en el reflejo de otros.

Retornando a las líneas del inicio, los dos últimos empates han de ser tomados como esa base que cada vez es más sólida y que ha llevado a concatenar nueve partidos sin perder. Afortunadamente queda muy lejos aquel traspié ante el Racing que tanto daño hizo y que sobre todo, tantas consecuencias deparó. El hecho de que no iba a ser sencillo el camino lo tenemos claro desde fuera, y desde dentro ya se ha encargado Calleja de expandirlo en sus vestuario. Ahora, es momento de firmar el retorno al triunfo, de sumar de tres en tres, y de fortalecer las credenciales. Si ante Las Palmas se supo sufrir, en Lugo el bloque se rehízo de ir por detrás en el marcador. Es importante poner esto en valor, aunque eso sí, realmente será valorable si los próximos seis puntos quedan amarrados.

Habrá que ser mejor que el rival y también, visto lo visto, estar por encima de los arbitrajes. A estas alturas se puede decir bien claro que el nivel de los colegiados en Segunda División es paupérrimo. Los criterios y las apreciaciones son tambaleantes y cambiantes, las tarjetas se muestran sin un criterio lógico y lo peor para mí, vemos actitudes chulescas y de prepotencia, nada dialogantes y que desquician. Desgastarse con esto no llevará a nada y ahora solo toca esperar a que afecte lo menos posible. Las rojas por protestas ya han pasado factura, la última al propio Javi Calleja. Controlarse, aunque sea difícil, ha de ser el lema. Nos toca aceptarlo aunque no nos guste porque una confrontación no va a ayudar, todo lo contrario.

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