Es la imagen que todos pensábamos que se podía producir y que nadie queríamos ver, la del Valencia CF metido en los puestos de descenso en la clasificación. Una vergüenza absoluta para un equipo que hace menos de diez meses estaba jugando los octavos de final de la Champions League, que ha adelgazado y se ha deshecho de jugadores importantes, pero que todavía tiene uno de los presupuestos importantes de LaLiga. Es una situación de la que se puede y se debe salir, aunque nada va a ser posible sin un liderazgo que en estos momentos no existe en el Valencia CF.

Javi Gracia es el entrenador, se dedica a preparar mejor o peor los partidos y del resto no sabe nada más porque, como bien dice siempre que tiene oportunidad, está al margen. Ni sabe ni quiere saber, una postura que se podría entender desde el punto de vista de lo que ocurrió en verano pero que ahora va a ayudar bien poco. En el presidente no confía nadie, ni un entrenador al que poco o nada le puede exigir y al que además es bastante complicado echar, ni los jugadores porque ya lo conocen ni por supuesto los aficionados, como corroboran los resultados de la reciente encuesta de SUPER. Anil Murthy es el personaje peor valorado en el Valencia CF.

Los Lim

Del máximo accionista, Peter Lim, solo sabemos que está ahí porque nos dicen que sigue ahí, que no quiere vender las acciones aunque tampoco está por la labor de invertir para sacar al equipo de este lío. Y luego está Joey Lim, el último en aterrizar, el que en los meses que lleva por aquí todavía no se ha presentado en sociedad ni ha dicho esta boca es mía, esto es lo que he venido a hacer para mejorar el Valencia CF y así es como lo voy a hacer. Si algo necesita el equipo para salir del pozo en que ha caído es tener tranquilidad, todo lo contrario a lo que transmiten ahora todos estos, que en realidad no hacen nada más porque no saben qué hacer, y lo peor es que tampoco parecen dispuestos a encomendarse a alguien que sepa más que ellos.

Siempre queda rezar

Toca rezar, pues, para que Javi Gracia toque alguna tecla que cambie la dinámica negativa y el equipo consiga ganar algún partido, o que cambie de signo esa suerte que según dice está siendo muy esquiva. Rezar para que el Valencia le gane al Cádiz en Mestalla, por ejemplo, rezar para que sigan sin puntuar demasiado equipos como Osasuna, Alavés o Huesca, algunos de los candidatos a marcharse a Segunda.