El balón de oxígeno de LaLiga se llevó ayer por delante la agenda, así que ni las persistentes molestias contractuales de Wass ni los abucheos para Anil, ni siquiera el 0-0 contra el Milan de los chavales de Bordalás. La lluvia de millones de un fondo británico con el que Tebas ya estuvo cerca de desembarcar en la Serie A lo eclipsó todo. Una hipoteca a 40 años aparentemente ventajosa, a falta de indagar en la letra pequeña. A pesar de las reticencias de los grandes aventureros de la Superliga, incluidas las del Barcelona, la próxima semana el resto de los clubes votarán en la Asamblea General a favor de una operación que en la Comisión Delegada, con Levante y Villarreal presentes, salió triunfante por 15-0.

Plazos

La consecuencia a plazo corto de la lluvia de millones es solucionar los problemas con el control financiero. Todos podrán inscribir a sus jugadores y lo normal es que se reactive el mercado, ya se verá cuánto. Sin embargo, los efectos más importantes serán a medio y largo plazo, de ahí la obligación de destinar un 70 por ciento del dinero a infraestructuras, un 15 a las deudas contraídas durante la pandemia y solo el resto a salarios. Todo por no quemar los cheques tontamente.

Reparto

El Valencia recibirá 100 millones, que pueden ser hasta 120, de los cuales 20 los podrá invertir en la plantilla, aunque habrá que estar al loro para comprobar si los dosifica en tres temporadas o si Lim prefiere guardárselos. Al Villarreal, el menos agobiado, le llegarán sobre 100 de un reparto similar al de la televisión. Por su histórico más corto, el Elche no pasará de los 30. Y el Levante tocará los 70, de ellos 10 para dar de alta fichas en un verano en el que ha aplazado pagos a jugadores. La cuestión ahora, para todos ellos, es no volver a repetir los mismos errores.