La semana de la selección española ha dado para mucho. Para un recital contra Italia y una gran puesta en escena contra Francia. La derrota dio mucho que hablar por el arbitraje pero también por cómo Luis Enrique superó a Deschamps y evidenció que los entrenadores, una vez más, tienen tanta importancia en el juego como los propios futbolistas.

Más allá de la elección por Gavi, ‘Lucho’ acompañó a Busquets con Koke en el primer partido y Rodri en el segundo y ambos casos resultaron un acierto. Y mientras veía a España me preguntaba si el capitán de la Roja era el mismo que corre más de la cuenta en el Barcelona, que va perdido en ocasiones sin balón y cuyas opciones de pase se reducen en muchas ocasiones a cero.

No seré yo un defensor del nivel de Busquets en los últimos años pero hay que preguntarse el porqué no está rindiendo al nivel de la Eurocopa y al de la selección en general en su equipo. Luego sin embargo la respuesta parece evidente y se reduce todo a mirar hacia el banquillo. Koeman no es Luis Enrique. Ni tampoco Bordalás... y gracias.

Porque esto no va de juego de posición, estilo o de inventar nada. Va de mejorar a tus jugadores. Y más allá de que Gavi ha salido a la luz porque Wijnaldum, a quien Koeman pidió, no ha llegado, el técnico holandés mejora a muy pocos jugadores. Todo lo contrario a lo que hace Bordalás en sus equipos.