El punto en San Sebastián es bueno por fondo y forma. Tres partidos sin perder contra Villarreal, Atlético y Real Sociedad deberían provocar que todo el mundo esté hablando de cómo se juego en Anoeta, los futbolistas más destacados o el próximo duelo ante el Rayo. Sin embargo, Joey Lim se empeñó en imitar a alguien a quien tenía a mano en el palco del Reale Arena. Y no era al presidente donostiarra, sino a Anil Murthy. Los bailes tras el encuentro, a raíz de los cánticos de unos aficionados, no tienen ningún tipo de sentido. Y curiosamente generan algo que no deberían buscar: desviar el foco de lo que pasa en el césped. Sobre todo porque Bordalás consigue totalmente lo contrario. Mientras ellos hacen de las suyas en el palco, el técnico planta cara a los rivales con una plantilla a la que le hacen falta más futbolistas y que tiene un calendario para mirar a Europa. Porque al margen de líos, el Valencia no está tan lejos de esas posiciones.