Harto del silencio en el Valencia por pensar distinto, por no llevar una corriente concreta. Me voy a meter en varios jardines, pero llega un punto, a pesar de que uno ya no tiene ganas de guerras, en el que la responsabilidad de ser consecuente y fiel a unas ideas que has defendido tantos años, te obliga a salir de la cueva, calarte el casco e ir a una batalla absurda.

Porque es entre valencianistas, y eso no tiene sentido. Quería hablar de una cosa esta semana, pero no es suficiente. Lo que hemos vivido con la ATE causa vergüenza, y daría mucha risa si no fuera algo tan serio. Meriton no ha movido un dedo en 7 años, porque algún genio no lo puso por escrito en el contrato, y a Peter Lim no le ha dado la gana invertir dinero para solucionar un marrón que es suyo porque estaba en el lote, pero que no generó él. Esta inacción del máximo accionista, con muchas promesas cruzadas de mucha gente que las ponía en su boca, es desesperante, irritante, inaceptable. Lamentablemente es inexorable. 

Los políticos valencianos, todos, se han encontrado con un nicho de filias y fobias que no esperaban. La ATE y el Nuevo Mestalla, que lleva ahí muchos años sin que nadie le haga caso, ha servido para que algunos tengan foco a diario. Y no para hablar de nada relacionado con los problemas de los ciudadanos, sino para sacudir al máximo accionista de una empresa privada.

Por muy inútil que sea su gestión y mequetrefes que tenga al mando, esa no es su misión. Aquí nadie ha solucionado nada, nadie ha conseguido nada, no ha habido un solo político que haya sido importante para acabar el estadio. Que los ultimátums y la bravuconería han venido con el colchón del dinero de CVC. ¡Que nos ha limpiado el trasero Javier Tebas, por el amor de Dios! ¿De qué diablos estáis hablando y qué medallas os queréis poner? Peter Lim ha sido un inepto pasota, y los demás, unos aprovechados del contexto. NADIE ha hecho nada por el Valencia, nadie. Y al final nos salva Tebas. Vivir para ver.

Las leyendas del Valencia, otro incendio más. Leyenda te haces en el césped, por lo que haces con el balón. Por ser profesional, defender la camiseta con dignidad, y en algunos casos en nuestro club, por haber acumulado un buen puñado de títulos. Desde ese prisma, el respeto y la admiración eterna, siempre, a aquellos que nos han dado gloria. Pero cuando uno se pone a opinar sobre lo que pasa fuera, sobre el valencianismo y su entorno, sobre lo que debería o no debería hacerse, cuando ya no hay un balón de por medio, ahí, todos somos iguales y no vale más la opinión de nadie.

Guste o no, sean mitos o dejen de serlo. Si te expones, porque quieres, gustarás a unos y a otros no, pero te vas a manchar de barro. Y las leyendas intocables, que las hay, son aquellas que siempre, siempre, ponen al club por delante de sus filias y de sus fobias, y desde luego, de sus intereses personales. Y a cualquier valencianista nacido de madre, nadie, por muy grande que haya sido en la historia del club, le puede decir cómo tiene que sentirlo o qué es mejor o peor. Nadie. Ya está bien.

Y los bailarines. Lo de Anil Murthy es una vergüenza desde que mandó callar a Mestalla hace dos años y pico. Le gusta provocar, no tiene otra explicación, lo hace de forma constante, y el error viene por darle eco. Debería ser un personaje invisible, que aunque saliera a pasearse desnudo por Mestalla, nadie dijera nada. Lo mismo se puede aplicar desde el domingo a Joey Lim.

Pensaba que era otro perfil, que venía incluso a cambiar las cosas por dentro en el mundo Meriton, pero si lo primero que hace a nivel público es reírse en la cara de los aficionados que les piden que se vayan porque no aguantan su gestión, ya no vale ni para mal ejemplo. Estar al mando de un club tiene estas cosas, que sé que no lo saben. Por eso, aunque esa guerra está perdida, si tuvieran la humildad de preguntar, igual se enteraban alguna vez de algo. Pero insisto, la culpa es nuestra, por ‘darles bola’. Tendrían que ser eso, invisibles.