27 de enero de 2021
27.01.2021
Superdeporte
27/01/2021

Fichajes en el Valencia CF: Lo que hay y cuánto queda

Dejando a un lado los malabarimos con Berta, lo peor tal vez ya no sea que "es que lo que hay"

27.01.2021 | 14:32

Hubo imágenes contra el Atlético que pasarían por un diccionario, aunque todo puede resumirse en solo cuatro palabras: «Es lo que hay». Fue el titular de Murthy después del caótico estreno de Celades, una ocurrencia para la historia. Su sentido perdura y de hecho mantiene la vigencia, sobre todo en días y partidos de «rotaciones obligadas» como el de este miércoles. A la espera de jugar a cara de perro en LaLiga, para Javi Gracia era francamente complicado decir más con menos en vísperas de la Copa. Y casi imposible hacerlo con mayor precisión. Cierto también que podría haberse escudado en que «es lo que hay», incluso con independencia del tiempo verbal en el que lo hubiese conjugado. Es lo que había y salvo sorpresa lo que habrá viendo que el final del mercado se echa encima.

Ni siquiera importa la interiorización del gesto de ir a la clasificación y que parezca del revés. Pasan los meses y va año y medio de números rojos, un periodo atípico a más no poder en el que la clase media, como ocurre en todas las crisis agudas, ha volado por los aires. Las diferencias con los de abajo se han reducido hasta lo inimaginable, mientras que ya nadie repara en cuando se le prestaba atención a cómo crecía la distancia con los de arriba. Ahora se divisan a años luz, pero la memoria alcanza perfectamente para evocar los tiempos en los que al Atlético y al Sevilla se les veía por el retrovisor. Existía hasta el ingenuo convencimiento de que no les alcanzaría por mucho que apretasen. Miles de valencianistas creyeron también que había empezado la remontada y ahora tienen grabado a fuego en qué ha quedado la recolecta de la Copa. Por eso sorprendió la primera parte del Wanda Metropolitano, el rayo para la esperanza al que agarrarse pensando en el partido que se viene.


De los malabarismos a las piruetas


Dejando a un lado los malabarismos con Berta para que suelte a Torreira y las alternativas que por si las moscas contempla Corona, el combate ante el Atlético se presentaba tan dispar que lo raro fue que el Valencia aguantase un asalto. Javi Gracia, al que le cuesta Dios y ayuda hacerlo de otra manera, trató de explicar el post-partido desde el estoicismo y no le faltó razón. Tampoco iba desencaminado cuando le tocó hacer piruetas para no acabar diciendo que «es lo que hay». Ahora que el desencanto desemboca en camisetas o caravanas de protesta, hasta sorprende que aún no se haya viralizado una traducción al inglés para utilizarlo como hastag. Sin embargo, en estos momentos de incertidumbre también es cierto que lo peor tal vez ya no sea lo que hay sino el desconocimiento sobre hasta cuándo y para cuánto queda todavía.

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