Con la temporada en la recta final, el Valencia debe empezar a tomar decisiones en la planificación deportiva para la próxima campaña. Una de las urgencias pasa por los futbolistas que han recalado esta temporada en Mestalla como cedidos. El club ya ejecutó el pasado 31 de diciembre la opción de compra del guardameta Giorgi Mamardashvili y en las próximas semanas deberá actuar en el resto de casos.

Dos son las prioridades: Hugo Duro y Omar Alderete. No hay dudas. El delantero madrileño, de 22 años, se ha convertido en la mejor incorporación de la temporada. Ha sido autor en competiciones oficiales de nueve goles, el último en la final de Copa del Rey, y ha dado cuatro asistencias de gol. Todo computa a su favor para que el Valencia abone los 4 millones de la opción de pago de una opción cuya cuenta atrás ya quema, al expirar en 18 días.

Su rendimiento, además, deja la cláusula de compra como una ganga, al tener una valoración de mercado, según los portales de tasación, superior a 8 millones. Por capacidad goleadora, versatilidad táctica y generosidad para vaciarse en el campo han hecho que Hugo Duro conecte emocionalmente con la hinchada. Una identificación tan plena por la que el atacante no contempla ninguna otra opción que no sea la de seguir en Mestalla, a pesar de que su nombre ya ha empezado a llamar la atención de otros clubes.

La otra misión es Alderete

La no clasificación del Valencia para Europa (que aún debe confirmarse vía Liga) desvincula la obligatoriedad de la opción de compra de 7’5 millones de euros al Herta de Berlín, propietario del central paraguayo, pero la opción y el precio todavía se mantienen. La llegada de Alderete, titular habitual con prestaciones razonables, fue una petición personal de José Bordalás. La decisión que se tome sobre Alderete puede influir en otro debate de fondo como la continuidad del técnico alicantino.

El resto de casos son más secundarios. La influencia de Hélder Costa ha sido casi irrelevante en el equipo y regresará al Leeds United. Distintos son los casos de Bryan Gil y de Ilaix Moriba. El extremo de Barbate ha maravillado a Mestalla. Titular indiscutible salvo en la final de Copa, en la que tuvo un papel importante saliendo desde el banquillo, su continuidad en calidad de cedido depende de los planes del Tottenham de cara a la próxima temporada.

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En su primera temporada con los Spurs, no contó para Antonio Conte, circunstancia que se desconoce si puede cambiar después de sus buenos minutos de calidad con el Valencia. La proximidad del Mundial de Catar, este invierno, empujará a muchos futbolistas a asegurarse minutos en los equipos en los que militen. Líder de la sub’21 y viendo la permeabilidad de Luis Enrique para dar la alternativa a futbolistas jóvenes, Bryan vería con buenos ojos seguir un año más en Mestalla, pero es el Tottenham quien decide.

En el caso de Ilaix Moriba, llegó al Valencia como cedido aceptando una rebaja sustancial de su sueldo. En estos meses como blanquinegro ha exhibido con irregularidad los destellos de talento de su juego. Fue uno de los más destacados de la final de la Copa del Rey, en la que jugó con una abrumadora personalidad y dio la asistencia en el gol de Hugo Duro. Desde el Red Bull Leipzig se han dado mensajes contradictorios, con críticas y rectificaciones, sobre su disciplina. Regresará al club alemán y será la evolución del mercado la que disponga si vuelve a estar en el radar de Mestalla.