Llevo casi 30 años hablando del Valencia, y creo que no hay nada que me guste más que ser un proscrito. Lo digo como lo siento. Y aunque he sufrido como un perro muchas veces, la sensación de libertad que otorga decir lo que piensas no se paga con dinero, por más que sea con eso con lo que das de comer a tu familia. Siempre he puesto la misma condición donde he trabajado: poder decir lo que me diera la gana, y, hasta ahora, me la han respetado. Fue lo que le dije a Rafa Marín, director de este medio y amigo desde hace muchos años (y de cuando se han dado muy malas, que es cuando se ven estas cosas). Y él no sólo ha respetado eso. Todo lo que me dijo hace un año que haría con Súper, a todos los niveles, lo ha llevado a la práctica.

Los audios de Anil Murthy son la muestra clara de lo que piensa el presidente del club, y me gustaría saber si también el dueño. Y le voy a dar la razón a Murthy en algunas cosas; porque insisto, yo digo lo que pienso. 

No hay que fiarse nunca de quien tienes delante, esta sería la moraleja. Que Súper publique el contenido íntegro y sin editar no sólo es su obligación como medio de comunicación, también dignifica y refuerza la profesión. Y muestra la realidad como es. Es imposible investigar ciertas cosas; solamente puedes averiguarlas si alguien te las filtra. Así funciona nuestro negocio, donde la clave, luego, es la honestidad a la hora de tratar esa información.

Murthy dice lo que piensa y tiene razón en, al menos, un punto: en que, si estamos así, es por todos los años en los que hemos gastado lo que no teníamos. Eso nos ha pasado desde que tengo uso de razón, que la cuenta la pagaba siempre el que venía a continuación. El primero que tuvo que recoger un cadáver fue Arturo Tuzón, en 1986. Ahora veremos ―o cuando sea― qué se encuentra el que llegue después de Meriton. Porque esa es la clave de todo: quién le compra a Peter Lim. Y esto, esa compra, debería de ser el objetivo de toda la sociedad valenciana y valencianista, especialmente de quien tiene manera de acceder a los que pueden llevarla a cabo. Y no, no hablo de Juan Roig, que nunca comprará el Valencia porque, como buen valenciano, nos conoce, se conoce. Por cierto ―y que me digan lo que quieran por decir esto―, un día tendremos que dar las gracias a este señor por muchas cosas. 

¿Quién le compra a Lim? ¿Quién acaba el campo? ¿Quién vende Mestalla? ¿Quién se hace cargo de la deuda neta? ¿Quién hace una ampliación de capital para poder aumentar el Fair Play Financiero? Todo esto también hay que tenerlo claro, vaya que si hay que tenerlo. Y me revienta que el Valencia, que no todo lo hace mal, no cuente mucho de lo que hace, que no explique de forma abierta el modelo del futuro estadio, que no dé trascendencia a tantas y tantas cosas que importan. 

Pero esto queda en un segundo o tercer plano porque el pecado, amén del de la gestión, es el del descrédito de la institución, que es mucho más grave. Nadie se cree nada de lo que dice el club, y esa es una losa que no se tiene claro lo pesada que puede llegar a ser. Murthy es un problema, pero no es El Problema; y estaría encantado de sentarme con él ―sin café, que si no me lo tomé en su día ahora no tiene sentido― y explicarle la frase. Como ya he dicho, la clave en este asunto es Peter Lim, con quien sí hablé varias veces y de quien no entiendo cómo ha podido cambiar tanto en tan poco tiempo.

Por él pasa todo, como siempre, pero ahora de una manera mucho más descarnada, porque los tiempos de vino y rosas son un pasado lejano, que se pierde en la memoria. Debe decidir qué hacer, qué hacer con nosotros, y eso, más allá de que pueda sentir una terrible vergüenza por muchos temas, es lo único que me preocupa de Meriton en la actualidad. 

P. D.: El sábado toda protesta es válida, pero debe sustentarse en el respeto al que no piensa igual. Aunque, si se eligiera sólo una, la que fuera, sería mucho mejor para todos. Y gente de Súper, si toca ser forajidos, seamos forajidos, que esto es para los valientes.