El problema no es vender a Wass porque el problema no suele estar en vender sino en dejar de comprar. Nada que no se haya denunciado ya. Es de esos barros, del desnivel en los recambios y los recortes, de los que proceden estos lodos, incluidos los que tienen que ver con la sangría de goles en contra. El origen de que un círculo que apuntaba a virtuoso se volviese vicioso en un club planificado para la compraventa.

A la postre Wass es uno de los grandes paradigmas de lo que se viene sufriendo desde que Lim perdió no se sabe si el oremus, el interés o las dos cosas. Y eso que en el caso del danés, que movió tierra y cielo para irse, la gestión fue buena en verano a sabiendas de que aun siendo un parche daría rendimiento si se quedaba. Sin embargo, el que en breve volverá a jugar de lateral derecho con Simeone se ha convertido contra natura en un fijo y sin relevo en el centro del campo, donde Koba viene de una autonomía de 17 minutos en el Bernabéu.

A cada noticia que salta se entienden mejor tanto las decisiones como las manifestaciones de Bordalás. Además del central, que era la prioridad, lo mismo tiene que ahora vengan dos mediocentros que 80 si no mejoran lo que hay, algo que a priori no es tan difícil. Así que una vez más, y van la tira, se ha encendido la señal de alarma. En agosto los fichajes llegaron gracias al acuerdo con CVC y en enero hay que volver a cruzar los dedos. Lo de Wass, se cierre antes o después, ojalá sea una fase de liberar espacio en el fair-play. Y ojalá sea verdad la voluntad de no hacerlo sin tener al menos un relevo.

Un paso adelante

Hay que poner en valor una vez más el empeño de Libertad VCF y desearle a sus responsables lo mejor en la titánica tarea de no acabar engullidos por el rodillo accionarial. Sin embargo, más allá de cuál sea la repercusión efectiva, la propuesta respecto a la segunda ampliación de capital es seguro que aumenta y refuerza su credibilidad como colectivo.

Era momento de dar otro paso y se ha hecho aun a sabiendas de que rascarse el bolsillo es el gran reto, sobre todo cuando le toca hacerlo a quien lo tiene lleno de agujeros.